
Gabriel García pertenece a ese grupo de emprendedores que decidieron crear su propia empresa al pasar al desempleo. Pero en su caso no fue una iniciativa forzada para salir de un callejón sin salida. En realidad “la idea de montar una empresa ya venía desde hace tiempo”, antes de ingresar a mi último trabajo. Fue una idea que había comentado a mis actuales socios hace algunos años, pero éramos todavía demasiado jóvenes”, explica Gabriel García, uno de los tres socios de una empresa tecnológica.
La experiencia de pasar a estar desempleado le hizo ver una oportunidad dónde otros hubieran podido ver un fracaso. “En la anterior empresa estaba haciendo cosas interesantes, por eso no me planteé marcharme por mi propia iniciativa. Pero cambió la dirección, se eliminaron los puestos intermedios como el mío y pensé que había llegado el momento de hacerlo. Me dije ahora mismo no voy a perder nada y tengo la oportunidad de hacerlo. Utilicé el capital de la indemnización por despido para hacerlo junto a algunos ahorros que tenía”, comenta.
La oportunidad, sin embargo se le había presentado en uno de los peores momentos para este negocio. Un riesgo que valoró al tomar la decisión. “El momento era malo, pero decidimos arriesgarnos. Eso sí con un proyecto de base muy conservador, arriesgando poco. Lo más difícil ha sido abrirse un hueco en un mercado en el que hay que competir con las grandes empresas de tecnología. Hemos tenido que ir muy despacio y hacer las cosas con seguridad”, afirma. A pesar de las dificultades cuando se le pregunta si volvería a trabajar para otros, Gabriel García responde sin dudarlo: “En realidad sería muy duro perder la capacidad de decidir, de marcar tu propio ritmo de trabajo, la libertad de ser tu propio jefe...”
A pesar de ser un empresario casi forzoso, Gabriel García tiene cualidades clave para convertirse en un emprender exitoso: la confianza en sí mismo y en su proyecto. “Estaba convencido de que iba a salir bien. Tenía la convicción de que podía hacerlo. Si no, no lo hubiese intentado”, dice. Pero también era consciente de sus debilidades. “Me faltan capacidades comerciales, no tengo un perfil de ventas, de estar en la calle continuamente. Pero es algo que no me preocupa demasiado porque otro de mis socios si la tiene. Yo vengo de una rama técnica, lo que me van bien son los temas de creación de equipos, liderazgo, de gestión... Entre todos los socios acumulamos las capacidades necesarias y nos complementamos muy bien”.
Como ven en el caso de Gabriel García, es necesario contar con algunas habilidades mínimas entre los Socios, las cuales garantizan un mayor éxito a la hora de emprender un proyecto de autoempleo. Entre ellas podemos destacar la orientación al logro, necesidad de independencia e iniciativa, afán de superación y aprendizaje continuo, intuición y visión de futuro, auto-confianza, resistencia al fracaso, inteligencia emocional, capacidad para aceptar errores, medir el riesgo, habilidad comercial, comunicación y persuasión, crear una buena red de relaciones “networking”, capacidad de negociación, capacidad para tomar decisiones, adaptación al cambio, capacidad creativa, capacidad de planificación, capacidad para detectar oportunidades y por último capacidad para crear equipos.
Anímense, hagan su autodiagnóstico y transformen un momento desagradable en una gran oportunidad.
Autor: Jorge Garcia
Capital Humano, S.A.
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